Para muchos en Barcelona, L'Empordà es el espacio vital de amplitud, de libertad, de tranquilidad, de desestrés, de desconexión, de silencio. Para escapar de Barcelona.
Pero considero y creo, más mágico y especial, sobretodo por lo escondido que está aún su concepto, L'Empordanet, llamado también "La Toscana Catalana" por la similaridad del paisaje:
L'Empordanet es una palabra acuñada por Josep Pla, gran escritor originario del lugar. Lo definió entre los pueblos de Palafrugell a Foixà y de Pals a la Bisbal d'Empordà, pasando por Peratallada:

En este mapa podemos ubicar la zona a la que se refería Josep Pla, que más o menos se corresponde con el Baix Empordà. Desde Barcelona en coche coge alrededor de una hora hacia el norte por la autopista A7. Una vez en la salida 9 de esta autopista, continuamos hacia el norte y nos iremos encontrando estos pueblitos con aire medieval: Peratallada, Monells. Entre prados verdes, robles, oliveras y campos de girasoles. O bien nos toparemos con colinas pendientes de los piratas: Pals, Begur. Si el día es claro, se ve el Canigó, Francia, entre golondrinas.
El límite lo pone la Sierra del Montgrí, que en la memoria colectiva de todos los "empordanesos" es el obispo dormido, el obispo muerto descansando:
Al terminar el Montgrí en el mar, las Islas Medas al fondo nos circunvalan L'Empordanet para volver a la dulzura verde de la llanura. Esta comarca ha atraído a personajes como Pasqual Maragall, que tiene su remanso de paz en Rupià, o a Lluís Llach, que lo tiene en Parlavà.
Éste es pues un pequeño homenaje para recoger rincones de ensueño de L'Empordanet. Cada entrada del cuaderno de viaje será un pequeño paraíso dentro de la Toscana Catalana.
Cerca de Barcelona: pueden suponer desde una escapada de un día degustando su deliciosa cocina, que merece una mención aparte, (
‘A primera vista no hay nada más arriesgado que poner en una misma cazuela un pollo y un crustaceo, de una inconfundible -los dos- personalidad. Cuando se explica este plato a un foraneo -y no hablamos de un extranjero- lo primero que podemos ver es que se ponen las manos en la cabeza.’
como de rutas por la dulzura de los pueblecitos de L'Empordanet, para encontrar poesías arquitectónicas como Peratallada o paisajes bucólicos como por ejemplo éstos:
Peratallada






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